El síndrome Coahuila

Un personaje cercano al gobernador que es señalado de enriquecerse de forma inexplicable; el ejercicio del más rústico nepotismo, al “heredarle” el gobierno a un hermano y colocar en posiciones privilegiadas a un buen número de familiares; pasar de 323 millones de endeudamiento público a más de 32 mil en tan solo cinco años, falsificando de paso documentos oficiales para poder contratar dos mil millones de pesos adicionales sin el visto bueno del congreso; y por si todo esto no es suficiente, tratar de ocultar el monto de dicha deuda con evasivas y ocurrencias.

Las recientes noticias sobre lo que ocurre en Coahuila no dejan de sorprender. Parece que sus autoridades están empeñadas en superar cualquier precedente en la ya de por sí amplia categoría de abusos y despropósitos de nuestros gobiernos locales.

En este momento, el monto real de la deuda del gobierno coahuilense sigue siendo un misterio, ya que ni el ejecutivo local ni el gobernador con licencia –y actual líder nacional del PRI— han querido hacerlo público. Los datos que han trascendido son meras conjeturas. El líder priista respondió con meras excusas y frivolidades, como que su estado es “Coahui-york”.

Sin embargo, dos agencias calificadoras han afirmado que las finanzas públicas de Coahuila son un completo desorden y existe un temor fundado en que no cumpla con sus obligaciones. Una de ellas destaca “la continua falta de claridad con la que se manejó la administración estatal en los temas de endeudamiento”. La otra sostiene que “la baja en la calificación incorpora nuestra opinión sobre la débil política de transparencia que ha mantenido el estado.”

Lo que sí sabemos de boca del propio gobierno estatal es que su situación financiera es apremiante y por tanto quieren refinanciar toda la deuda. Pero no se han limitado a eso. También decidieron desaparecer una buena parte de los programas sociales.

Sin embargo, lo que pasa en Coahuila no es un caso aislado. Por ejemplo el estado de Veracruz aumentó su endeudamiento en más de 78 mil por ciento en los últimos diez años.

La opacidad de las cuentas públicas y el crecimiento explosivo del endeudamiento es un lugar común en las entidades del país. Este fenómeno no puede explicarse por falta de recursos, ya que las transferencias que reciben por parte de la Federación son las más cuantiosas de la historia. Solamente en el primer semestre de este año, se entregaron más de 552 mil millones de pesos. Los presupuestos estatales viven tiempos de bonanza económica.

La actuación de los gobiernos locales en los últimos años es todo un compendio de irresponsabilidades. La rendición de cuentas es una ilusión y el control que ejercen los gobernadores en sus entidades es absoluto. “¿Cómo se atreven a pedir más dinero cuando no reportan qué hicieron con lo que ya recibieron?” cuestionó hace unos días Isabel Miranda de Wallace.

El síndrome Coahuila se extiende por todo el país.

Y si piensa que esta irresponsabilidad no tienen efectos, solo un dato: el ocultamiento del monto real de la deuda de Coahuila nos va a costar a todos los contribuyentes más de mil trescientos millones de pesos al año por el pago de intereses adicionales.

Publicado el 25 de agosto de 2011 en Gurupolitico.com

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Acerca de José Carbonell

Abogado y Politólogo. Master en Políticas Públicas, The Johns Hopkins University-UPF. Candidato a Doctor en Ciencias Políticas y Sociales (Universitat Pompeu Fabra). Candidato a Doctor en Economía Pública (UNED). Profesor de la Facultad de Derecho UNAM. Consultor.
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2 respuestas a El síndrome Coahuila

  1. Lamentablemente la gente absurdamente sigue creyendo en el PRI, no s edan cuenta de que Peña Nieto es un alumno avanzado de Salinas de Gortari, dejó muchas obras inconclusas en el Estado de México. Pero eso si, la gente sigue viendo telenovelas y futbol y creen que ese politiquillo inflado por la basura de Televisa es la solución, pues muy equivocados. Ni el PAN ni el PRD tal vez no sean la solución pero por lo menos no le volveriamos a dar el poder a quienes nos malgobernaron por mas de 70 años.

  2. Imelda dijo:

    ¿Vamos a votar? ¿Por quién? ¿Hacia dónde? ¿Para qué? Voto luego exijo ¿A quién exijo? ¿A quién recurro? Si, la gran mayoría de los políticos están cortados por la misma tijera. Porque aún tengo la esperanza de que algunos son honestos y trabajan por el pueblo de México.

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